Lucidez terminal
- dulcecalderon

- 12 mar 2022
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 12 mar 2022
La mañana antes de la muerte de mi madre hablamos, de lo más normal, claro, normal dentro de lo que pueden tener unos meses luchando contra un cáncer terminal que invadía todo su cuerpo.
Una puede vivir distintos duelos al mismo tiempo:
como el duelo por la vida que pudo haber sido pero que jamás será y la imposibilidad de entender tanta cosa.
Se dice que la lucidez terminal es la mejora repentina en los enfermos, de un momento a otro todos los recuerdos vuelven, todas las funciones regresan a la normalidad, desde levantarse de la cama, darse una ducha y alimentarse cuando se tiene hambre. Hasta funciones más complejas como evitar quebrarse en llanto en medio de horas de trabajo, escribir cosas que nadie nunca leerá y esperar una llamada de dos horas antes de dormir.
La lucidez terminal es lo más cercano a la felicidad, se siente como si el mundo se ha recuperado, sin embargo, se está muy lejos de estar bien pues dura días o tal vez horas antes de morir. Y no son malas noticias, solo es una oportunidad para despedirse y poder pasar esos momentos bien, decir adiós para siempre. Ríe, grita, llora, habla, canta… que pronto terminará.
¿Alucinaciones o recuerdos? como ésta película tristísima The father protagonizada por Anthony Hopkins, en la que dice "me siento como si estuviera perdiendo todas mis hojas... las ramas, el viento y la lluvia. Ya no sé ni qué esta pasando". O en Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, cuando Joe suplica "por favor déjame conservar solo este recuerdo, tan solo este, que este día fuimos muy felices, te amé en este día, me encanta este recuerdo".
Supongo que la lucidez llega para hacernos sentir menos perdidos, refugiarnos en el lugar más seguro jamás conocido, y olvidar por un rato que no somos nada.
Llega la lucidez
y luego
la nada


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